Patricia Barrios, mamá de Nicolás, comparte sus tres cartas.

Fusagasugá, septiembre 2 de 2024

3 años y 10 meses después.

Hola señora muerte

La verdad, nunca pensé que le escribiría y más cuando usted siempre ha representado la incertidumbre, lo malo, lo desconocido, lo oscuro, la separación de quienes amamos, lo incomprensible, la tristeza profunda, lo injusto, además, porque siempre le he sentido miedo, me estremezco, me paralizo y aún más cuando usted se llevó a mi Nickys, usted me destrozó mi vida, me afectó en lo más profundo de mi ser.

Señora muerte a pesar de todo el mal que me ha causado he aprendido a comprender la fragilidad de la existencia, a que no puedo seguir resistiéndome a lo inevitable, usted me ha enseñado que las que yo consideraba “las leyes de la vida” no se cumplen, no son una norma o un modelo de conducta que tiene que suceder, que no hay un orden de partida, he aprendido que la vida es incierta, y por mucho que quiera pelear con usted sé que debo seguir adelante, sé que debo seguir remando, tal y como lo dice Isabel Allende quien también vivió lo que a mi me tocó y en su libro “la suma de los días” en el que le cuenta a su hija fallecida, Paula,  todo lo que ha sucedido después de su muerte y en el que algún momento comenta: “Dicen los budistas que la vida es un río que navegamos en una balsa hacia el destino final. El río tiene su corriente, velocidad, escollos, remolinos y otros obstáculos que no podemos controlar, pero contamos con un remo para dirigir la embarcación sobre el agua. De nuestra destreza depende la calidad del viaje pero el curso no puede cambiarse porque el río desemboca siempre en la muerte. A veces no hay más remedio que abandonarse a la corriente”.

Aún así, con todo lo que usted me ha enseñado le sigo teniendo miedo.

Por lo pronto no tengo más que decirle.

Patricia Barrios

Mamá de Nicolás

Señor Tiempo:

Soy consciente de que hay vida (poca o mucha) después del dolor y que en esa vida debo darle tiempo a mi corazón para adaptarme a vivir sin mi hijo, para aceptar, para volver a empezar, para reconstruirme.

Alguna vez oí por ahí que el tiempo es historia, que es un tejido en el que se entretejen nuestras vidas y así como es historia quiero recordar cada momento que compartí con Nickys, cada sonrisa, cada abrazo, cada “mae” estoy bien, cada logro, cada preocupación, cada viaje, cada chiste.

Señor tiempo (vivencial), ayúdame a evocar así sea con nostalgia todo lo vivido con mi hijo a no olvidar nada, ayúdame a seguir teniendo conexión con él, a disfrutar sin culpa, a sanar las cicatrices y a vivir mi vida con sentido.

Patricia Barrios

Mamá de Nickys

Hola Querido amor

La muerte de mi hijo me hizo sentir que tú me habías abandonado, pero sé que sigues aquí en mi corazón, que tú eres sinónimo de Nanis mi hija, de Fredy mi esposo, de familia, de Coquito mi mascota, de Lazos.

 Hoy te quiero agradecer por permitirme experimentar el amor incondicional, se que sigues presente dentro de mi ser recordándome los momentos que compartimos los 4, gracias porque vivo y experimento lo más bello del ser humano que es tener a quien amar y recibir amor sincero, gracias por darme la fuerza de resistir, por permitirme pensar que no soy solo dolor, miedo o frustración sino que también soy recuperación, fuerza y resiliencia.

Patricia Barrios

Mamá de Nickys